Lo que significa ser anarcocapitalista

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Escrito por Stephan Kinsella y traducido por Fernando LdL y Manuel Lora. En este artículo Kinsella afirma que “Ser anarquista solo significa que tú crees que la agresión no está justificada, y (es obvio) que el estado necesariamente la emplea. Por ende, el estado y la agresión que usa, están injustificados.”

El artículo “¿Qué es anarquía?” de Butler Shaffer en LRC inició una discusión en el blog de Reason y me inspiró a escribir unas ideas que yo también he tenido al respecto.

Los liberales que atacan la anarquía están atacando un muñeco de paja. Sus argumentos son usualmente utilitaristas y consisten en “pero la anarquía no funcionara” o “necesitamos las cosas provistas por el estado”. Pero estos ataques están confundidos, y si no poco honestos, cuando menos están confundidos. Ser anarquista no significa que pienses que el anarquismo funcionará y tampoco que uno pueda predecir que llegará o podrá ser realizado. Es posible ser un anarquista pesimista después de todo. Ser anarquista solo significa que tú crees que la agresión no está justificada, y (es obvio) que el estado necesariamente la emplea. Por ende, el estado y la agresión que usa, están injustificados. Ciertamente es muy simple. Es una posición ética; no es de extrañar que confunda a los utilitaristas.

De esta manera, cualquier persona que no sea anarquista tiene que sostener que: (a) la agresión está justificada; o (b) el estado (en particular el estado mínimo) no emplea necesariamente la agresión.

La proposición (b) es plenamente falsa. El estado siempre aplica impuestos a sus ciudadanos, lo cual es una forma de agresión. Ellos siempre prohíben la competencia de agencias defensivas, lo cual equivale a una agresión (no menciono las incontables leyes en contra de los crímenes sin víctimas que inevitablemente, y sin una sola excepción en la historia, imponen al pueblo. Ni se entiende por que los minarquistas creen que la minarquía es posible).

En lo atinente a (a), los socialistas y los criminales consideran que la agresión está justificada. Pero esto no es así. Los criminales, socialistas y anti-anarquistas aún no han demostrado de que manera la agresión -la iniciación de fuerza contra victimas inocentes- está justificada. No es sorprendente que no sea posible evidenciarlo. Pero si los criminales no sienten la obligación de justificar la agresión; ¿por qué habrían de hacerlo los que abogan por el estado?

Los conservadores y minarquistas-liberales críticos con el anarquismo por los motivos de “no funcionará” o “no es práctico” solamente están confundidos. Los anarquistas no auguran (necesariamente) que el anarquismo será llevado a cabo -yo personalmente no lo creo. Pero eso no significa que el estado esté justificado.

Consideren esta analogía. Los conservadores y liberales están de acuerdo en que el crimen privado (asesinato, robo, violación) está injustificado y en que no “debería” ocurrir. Pero sin importar cuán bueno puede ser el ser humano, siempre habrá un pequeño grupo que optará por el crimen. El crimen siempre estará junto a nosotros. Sin embargo seguimos condenándolo y trabajamos para reducirlo.

¿Es lógicamente posible que no hubiera crimen alguno? Efectivamente. Todo el mundo podría voluntariamente elegir respetar los derechos ajenos. Entonces no habría crímenes. Es fácil imaginarlo. Pero dada nuestra experiencia con la interacción y naturaleza humana, es prudente decir que siempre habrá crímenes. No obstante, aún en la esfera de la inexorabilidad de esta repetición, proclamamos que el crimen es nocivo e injustificado. Por consiguiente a mi reivindicación de que el crimen es inmoral, sería simplemente estúpido e insincero replicar, “pero ésa es una visión impracticable” o “no funcionará”, “entonces siempre habrá crimen”. El hecho de que el crimen siempre existirá– que no todos respetarán voluntariamente los derechos de los demás – no significa que sea “inviable” oponerse a ello. Tampoco significa que el crimen esté justificado. No significa que exista un defecto en la proposición “el crimen es malo”.

Asimismo, en cuanto a mi proposición de que el estado y su agresión están injustificados, es deshonesto y/o confundido el contestar “la anarquía no funcionará” o “no es práctico” o “no ocurrirá”(1). El punto de vista de que el estado está injustificado es una posición normativa o ética. El hecho de que no haya un número suficiente de personas que estén dispuestas a respetar los derechos del prójimo para hacer posible el surgimiento de la anarquía, es decir, el hecho de que haya suficiente gente que erróneamente soporte la legitimación del estado, conditio sine qua non para su existencia, no significa que el estado y su agresión estén justificados.(2)

Otras réplicas utilitaristas como “pero nosotros necesitamos un estado”, no contradicen la reivindicación de que el estado emplea la agresión y esta agresión está injustificada. Esto simplemente significa que al defensor del estado no le importa la iniciación de la violencia contra víctimas inocentes, es decir, comparte la mentalidad criminal/socialista. El criminal privado piensa que sus propias necesidades son todo lo que importa; él comenzará la violencia para satisfacer sus necesidades; al infierno con lo que esté mal o bien. El estatólatra piensa que su opinión sobre las cosas que “nosotros” “necesitamos” justifica la perpetración o el empleo de la violencia contra individuos inocentes. Es tan claro como esto. Sea lo que sea, este argumento no es en absoluto liberal. No se opone a la agresión. Es favorable a otra cosa – asegurar las necesidades públicas, a pesar del coste que supongan – pero no a la paz y a la cooperación. Los criminales, mafiosos, socialistas, welfaristas, e incluso los minarquistas, comparten esto. Están dispuestos a justificar inequívocas agresiones, por motivo que sea. Los detalles varían, pero el resultado es el mismo – vidas inocentes son segadas por un ataque psíquico. Algunos tienen estómago para esto; otros son más civilizados – los liberales anarco-capitalistas, debería decir uno – y prefieren la paz por encima de la violenta lucha.

Dado que hay criminales y socialistas entre nosotros, no es sorpresa que exista un nivel de criminalidad mental en la mayoría de la gente. Después de todo, el estado se basa en el consentimiento tácito de las masas que incorrectamente han aceptado la noción de que el estado es legítimo. Pero nada de eso significa que las empresas criminales apoyadas por las masas estén justificadas.

Es hora de que los liberales se definan. ¿Estás a favor o en contra de la agresión?

Notas

1. Otro asunto: en mi opinión, estamos igual de cerca de lograr la minarquía que la anarquía. En otras palabras, las dos son posibilidades remotas. Lo que es imponente es que casi todas las críticas de “impracticabilidad” que usan los minarquistas contra el anarquismo, son también verdad del minarquismo en sí. Ambos son extremadamente poco probables. Ambos requieren ingentes cambios en la forma de ver las cosas de millones de personas. Ambos reposan sobre pilares a los que mucha gente, sencillamente, no importan.

2. Aun dado que el argumento a favor de la anarquía no depende de su viabilidad o probabilidad, la anarquía es claramente posible, no más que el argumento contra el crimen privado, fundamentado en que no haya ningún tipo de crimen. Existe anarquía entre naciones, por ejemplo. También hay anarquía dentro del gobierno, como fue expuesto en el seminal y descuidado articulo en JLS [Journal of Libertarian Studies] de Alfred G. Cuzan “Do We Ever Really Get Out Of Anarchy?” Cuzan argumenta que ciertamente el gobierno en sí esta en anarquía, internamente -el Presidente literalmente no fuerza a los otros en el gobierno a que cumplan sus comandos; ellos los obedecen voluntariamente, bajo una jerarquía estructural reconocida. La anarquía (política) gubernamental no es una buena anarquía, pero demuestra que la anarquía es posible -es mas, que nunca salimos de ella. Y Shaeffer recalca que estamos en “anarquía” con nuestros vecinos. Si la mayoría de la gente no tuviera carácter para voluntariamente respetar la mayor parte de los derechos de los vecinos, la sociedad y la civilización serían imposibles. La mayoría de las personas son lo suficientemente buenas, permitiendo que surja la civilización, aun cuando existe una cierta cantidad de crímenes públicos y privados. Es concebible que esta cantidad de bondad aumente -quizá por la educación o prosperidad económica, digamos – suficientemente como para apoyar la obliteración de los estados. Sólo que esto es muy inverosímil.

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